No castigues… ¡¡Educa!!

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Los niños son niños… NO son “adultos” en cuerpos de “niños”.

Su forma de percepción y conocimiento del entorno que les rodea es diferente al nuestro y, por ende, su forma de comportarse también.

Castigamos porque creemos que “desde la visión adulta” hacen algo mal como por ejemplo el niño que no da dos besos a la abuela cuando le pedimos que lo haga o ese que no presta sus juguetes a su hermano pequeño. Pero, antes de enfadarnos y castigarlo debemos entender porqué lo hace, es decir sus motivos personales, y ENSEÑARLE el porqué se debe hacer como decimos nosotros.

No te enfades por lo que hace mal, entiende porqué lo hace así.

En el mundo de los adultos existen normas sociales y valores morales aprendidos a lo largo del desarrollo de cada persona y cuya función es movernos cívicamente en la sociedad y cultura en la que vivimos. De ahí la importancia de enseñarle a nuestros hij@s estas normas y valores.

Cambiando nuestra forma de enseñarles, cambiarémos su forma de aprender.

En ocasiones nuestro fallo como padres, y que es común en la raza humana, es dar por hecho conocimientos que nosotros tenemos muy adquiridos en aquellos individuos que aún no lo han hecho todavia, en este caso, nuestros peques.

Mi consejo es sencillo, ante un comportamiento inadecuado (gritos en el súper, negarse a saludar, no prestar sus juguetes, reirse de otros niños, o sencillamente, desobedecer), seguir esta serie de pautas que seguro ayuda:

  1. Ignorar el mal comportamiento si se trata de gritos o pataletas para llamar la atención o con el objetivo que querer conseguir algo.
  2. Hablar con el niño y pedirle que nos cuente sus motivos para hacer lo que ha hecho (no prestar juguetes, no saludar, todo aquello que entederiamos por “faltas de educación”). Todo esto siendo conscientes de las limitaciones que pueda presentar en su expresión oral el niñ@ dependiendo de la edad que tenga.
  3. Explicarle, con palabras que pueda entender, que los “mayores” (y a partir de ahora también él, que ya es “mayor”) tienen que hacer ciertas cosas aunque a veces no nos gusten porque de no hacerlo podemos herir los sentimientos de los demás. Lo introducimos en la empatía y le hacemos comprender que sus actos producen efectos en los demás; la abuelita se sentirá mal si no la saluda y su hermano pequeño llorará si no juega con él.
  4. Reforzar positivamente, mediante elogios o felicitaciones verbales, aquellas acciones que haya llevado a cabo al entender que son parte de la forma de actuar correcta y educada.

De nada sirve que lo castiguemos si no le explicamos los motivos, el porqué. Debemos ser conscientes que las normas sociales se aprenden y no son innatas por lo que hay que EDUCAR EN VALORES en lugar de CASTIGAR PARA CONSEGUIR VALORES.

 

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